Importancia de la historia

¿Qué es la historia?

Hablar de la historia es hablar de la narración y la exposición de los acontecimientos ocurridos en el pasado (públicos o privados) cuando estos son dignos de memoria. Se trata también del conjunto de los hechos políticos, sociales, económicos y culturales de un pueblo o una nación desde su origen, pero se olvida afirmar en este caso que solo pertenecen a esa categoría los hechos que han sido recordados tiempo después.Para que un hecho forme parte de la historia, necesariamente debe ser rememorado por alguien o debe haber quedado plasmado en algún lugar.

Esto no es una exigencia que se le hace a la definición con motivos cientificistas, sino más bien un condicionante material: por importante que fuera, un hecho no podrá estar inscrito en la historia, si no tiene nadie que lo recuerde. Un famoso proverbio africano afirma, con razón, que ‘hasta que los leones no tengan sus propios historiadores, las historias seguirán glorificando al cazador’.

Una ciencia humana

La historia es, sin dudas, una disciplina científica. Se adscribe dentro de las llamadas ciencias humanas, pues el objetivo de todos los historiadores ha sido recopilar, registrar e intentar analizar todos los hechos del pasado del hombre, y en ocasiones, hasta descubrir nuevos acontecimientos.

La mayoría de los historiadores aceptan que por definición sus aportes serán incompletos, parciales y no empíricos ni comprobables. Sin embargo, hay algunas corrientes que piensan a la historia como el relato de hechos concretos y conocidos; por lo que desde esta perspectiva la historia se asimilaría a una ciencia clásica.

Como argumento de la teoría que la diferencia de las ciencias tradicionales, se puede mencionar que la historia se aparta del método científico empírico, y sus conocimientos no son falsables, ya que la historia tiene un método propio.

El método histórico incluye la recopilación, crítica y síntesis de un grupo de fuentes de tipo primario y secundario, recursos con los que el historiador cuenta de cara a la investigación. Una vez que han recopilado la mayor cantidad de información, los historiadores ya están en condiciones de formular hipótesis, pero con una serie de recaudos a los que se los llamó “condiciones del razonamiento histórico”.

La historia, clave para las comunidades

El estudio del pasado se considera fundamental en todas las culturas de la actualidad. Ninguna ignora el hecho de que la permanencia en el tiempo de determinados rasgos culturales (la fe en algo, el sentimiento nacional) tiene como requisito indispensable la transmisión generacional de algunas historias, por lo tanto, cada una de ellas busca distintos modos de internalizar en las generaciones más jóvenes esos componentes.

En todos los casos la educación es el medio del que se dispone, y el estudio de la historia más o menos contemporánea se vuelve un recurso indispensable para esa transmisión. No hay país en el mundo que no tenga un conjunto de elementos identificadores (símbolos, escudos, banderas, próceres), cada uno con sus orígenes situados en la historia. Además de la transmisión de elementos culturales, la enseñanza de la historia sirve para la afirmación de determinados consensos y la asimilación de procesos ocurridos en el pasado.

La historia de la humanidad ha tendido mucho más al conflicto que a la concordancia y el respeto, y el estudio de la historia a veces aparece como un elemento de reapertura de viejas heridas. Es parte del esfuerzo humano evitar que esto no genere odios en el presente.

Reinterpretaciones de la historia

Es que la historia tampoco se pretende como una disciplina neutral y del todo objetiva, por eso de que casi siempre “la historia la escriben los que ganan”, una frase muy escuchada. El carácter subjetivo de la historia permite constantemente su reinterpretación, y no son pocos los historiadores que se dedican a cuestionar material que otros han elaborado, por su carácter de parcial.

Incluso se llega a proponer desde estas corrientes (a veces llamadas “revisionistas”) que cuestiones aparentemente indiscutibles, como los próceres o los símbolos nacionales, tienen también sus defectos y sus falencias. Allí es que se reavivan las discusiones históricas, que pueden desatar pasiones y conflictos, pero que también pueden ser aprovechadas en pos de un consenso que permita superar diferencias.

Además, la reapertura de debates históricos permite que los individuos no muy cercanos al ámbito académico comiencen a involucrarse en estas cuestiones, tomando a la historia como algo más tangible y cercano a su vida, es decir, vivenciándola desde un lugar más comprometido.

La repetición de la historia

En conclusión, la importancia de la historia reside en que permite un acertado análisis del presente. Nada de lo que ocurre en el mundo está aislado de la secuencia de hechos que lo precedieron, ni tampoco se encuentra en la tierra sin explicación.

Hay determinados autores que llegan al extremo de considerar que la historia siempre se repite, simplemente con elementos diferentes, pero bajo el mismo marco (Marx y la lucha entre oprimidos y opresores, Hegel y la libertad). Sin arriesgar una conclusión de carácter tan determinante, es válido observar que son muchos los conflictos en el mundo que no han tenido una superación definitiva, a pesar del paso del tiempo.

Guerras y revoluciones, por ejemplo, se han sucedido en el tiempo con el fin de terminar con regímenes que llegaron a partir de guerras y revoluciones, y finalmente cometieron pecados similares a estos, reproduciendo la historia nuevamente.

Artículos Relacionados:

Cómo citar este texto

Enciclopedia de Clasificaciones. (2016). Importancia de la historia. Recuperado de: http://www.tiposde.org/ciencias-sociales/876-importancia-de-la-historia/