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Tipos de dengue


El dengue es una enfermedad de tipo infeccioso, que se genera por causa de un virus del tipo conocido como flavivirus. Esta es trasmitida por mosquitos, pero el más común es el llamado Aedes Aegypti.  Este virus está formado por cuatro cepas nombradas numéricamente (I;II;III;IV), cada una con características diferenciales; de las cuales vale la pena distinguir al tipo II por ser el más inmunogénico de los cuatro.

Por otra parte, es posible distinguir dos tipos de dengue: dengue clásico y dengue grave o hemorrágico. Cabe aclarar que cualquier cepa puede ser generadora del tipo clásico. Ahora bien, habiendo sufrido el virus por primera vez, el individuo queda expuesto a un futuro contagio pero ya no de la cepa I; es decir, de dengue clásico.

Aunque en un gran porcentaje puede ser asintomático; una vez contraído, el sujeto puede a presentar una serie de síntomas, algunos comunes y otros diferenciados según la variedad de dengue del que haya sido contagiado. A grandes rasgos puede decirse que la mayoría de los síntomas comunes son los pertenecientes a un estado gripal.

Hoy en día dicha infección se encuentra en un auge epidémico en algunas partes del mundo, constituyendo un inminente riesgo para el cincuenta por ciento de la población aproximadamente. De esta manera, se encuentran en plena vigencia gran cantidad de campañas a nivel nacional e internacional  exhortando a tener los cuidados necesarios para prevenir el riesgo de contagio.   

A continuación describiremos las dos clases de dengue que pueden distinguirse:

  • Dengue clásico: Se caracteriza por generar fiebre alta (mayor a 38 grados centígrados) y, generalmente, súbita. Generalmente viene acompañada de dolores de cabeza (en la zona frontal), dolor de ojos y/o conjuntivitis;  dolor muscular, articular y óseo.  Por otro lado, puede causar nauseas, vómitos, y en algunos casos, diarrea y un leve dolor abdominal. Además, pueden aparecer salpullidos en diferentes partes del cuerpo como ser espalda, brazos y piernas. Los síntomas pueden ser observables aproximadamente una semana después de que el mosquito transfiera el virus al sujeto; y su duración puede variar entre 3 y 8 días (período que puede extenderse en determinados casos clínicos).


  • Dengue hemorrágico: Se identifica por una serie de síntomas agudos que difieren de los del tipo anterior. En este se producen hemorragias de distinta intensidad, en diferentes zonas corporales, que pueden ser tanto internas como externas. Es decir, que pueden ser identificadas a simple vista (en caso de ser externas) o identificadas con más dificultad, mediante estudios de imágenes o sangrados eventuales (de ser internas). Estos síntomas son producto de una fragilidad capilar causada por el virus. En términos más sencillos, esta infección da origen a una debilidad en las paredes de las venas, siendo de esta manera más permeables, y permitiendo entonces el paso de determinadas células que no deberían encontrarse por fuera del torrente sanguíneo. Sumado a esto, es frecuente ver síntomas tales como fiebre alta, vómitos, una evidente dificultad para respirar, falta de hambre, sudoración, cuadros de hiper o hipotensión y sueño entre otros.

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