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Tipos de análisis


Bajo el concepto de análisis se entiende al proceso de separación de las partes de un determinado elemento para estudiar su función, significado y naturaleza. Este proceso puede aplicarse en distintos ámbitos, uno de ellos es el de la tecnología, para abordar a aquellos productos hechos para ser comercializados. A la hora de estudiarlos, se pueden aplicar distintos tipos de análisis:

Estructural: por medio de este análisis se busca determinar cuáles son las unidades que componen al producto y cómo se relacionan entre sí. En este caso, el producto es visto como un conjunto de elementos interrelacionados con el fin de cumplir con la función para la que fueron fabricados. En este análisis lo que se debe hacer es desarmar al producto, cuantificar sus partes e identificar sus funcionamientos para establecer la manera en que se conectan entre sí.

Morfológico: este análisis intenta describir la forma del producto en cuestión. Esta forma de análisis descriptiva debe recurrir a la conformación de códigos descriptivos que ayuden a realizar una lectura del producto y también a la utilización de gráficos, maquetas, escalas y planos para determinar su apariencia y tamaño.

De funcionamiento: por medio de este análisis se busca determinar cómo funciona el producto. Para esto se debe aclarar su rendimiento, costo operativo, uso de energía, entre otras características. Para poder llevar a cabo este análisis lo ideal es identificar y determinar cómo trabajan las distintas partes que conforman al producto, y cómo estas a su vez colaboran en el funcionamiento del producto en sí.

Funcional: por medio de este análisis se busca abordar la función que cumple el objeto en sí, es decir, con qué fin fue creado.

Relacional: en este análisis se busca establecer cómo el producto se relaciona con su entorno. Para esto, se establecen vinculaciones entre el producto y el contexto en el que está inmerso, en el cual cobra significado. De esta manera se puede abordar cómo afecta en aspectos económicos, laborales y ambientales la presencia del producto y a su vez, cómo se relaciona con otros productos tecnológicos.

Económico: este análisis estudia el valor que tiene el producto. Para lograr abordarlo, se debe establecer una relación entre el costo del producto y qué conveniencias trae su utilización. Para realizar un análisis de tipo económico, otras de las variables que se pueden utilizar son su costo operativo, su permanencia en el mercado, la manera en que puede amortizarse y la relación costo beneficio, entre otras.

Tecnológico: este análisis intenta estudiar de qué forma está hecho el producto y qué materiales lo conforman. Para esto lo que se aborda son las herramientas, conocimientos, técnicas y diseño que se aplicaron para la construcción del producto.



Histórico: en esta forma de análisis se busca vincular al producto con las demandas sociales y las características socioculturales de las distintas épocas. De esta manera se puede establecer el momento en que se inventó y cómo fue evolucionando el producto en sí y los usos que se le fueron dando. Una vez establecida esta evolución se pueden establecer mejoras en el producto para su perfeccionamiento.

Comparativo: aquí lo que se analiza del producto es cuáles son las ventajas y desventajas que presenta en relación a otros. Por medio de estas comparaciones se establecen clasificaciones de los productos según las diferencias y similitudes que presenten entre sí. Los aspectos que se pueden tomar para realizar dicha comparación son múltiples, por ejemplo: forma, funcionamiento, función, la tecnología que presenta, su valor, entre otros. 

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