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Tipos de estrategias de aprendizaje


Se entiende bajo el nombre de estrategias de aprendizaje a todos aquellos planes, pasos o rutinas que utilizan los alumnos para hacer más sencilla la recuperación, almacenamiento, uso y obtención de información para aprender un nuevo conocimiento. Se puede hablar de los siguientes tipos de estrategias de aprendizaje:

De ensayo para tareas básicas:

Estas estrategias son las aplicadas a aquellas tareas educativas que precisan un recuerdo caracterizado por ser simple y generalmente son tareas desarrolladas en los primeros años escolares o bien en aquellos cursos que sean introductorios. Estas  técnicas de aprendizaje involucran la repetición de listados, como por ejemplo, los colores que integran al arco iris, o bien, recordar una serie de objetos en un determinado orden o algún fragmento informativo.

De ensayo para tareas complejas:

Las estrategias de este tipo resultan de mayor complejidad que las anteriores e involucran el subrayado y copiado de algún texto. Aquí generalmente se aplica la repetición orientada hacia una reproducción literal. Estas estrategias, combinadas con otras, resultan eficientes a la hora de procesar a la información significativamente.

De elaboración para tareas básicas:

Estas estrategias de aprendizaje tienen que ver con un incremento de alguna construcción de tipo simbólica que el individuo trate de aprender de la forma que resulte lo más significativa posible. Esto se logra alcanzar usando construcciones tanto imaginarias como verbales. Por ejemplo, se puede confeccionar una oración que ayude al alumno a recordar las capitales de los países.  Para crear estas elaboraciones efectivas es necesario que el individuo esté involucrado activamente en el procesamiento de la información que precisa aprender.

De elaboración para tareas complejas:

Dentro de estas estrategias se ubican actividades como el parafraseo, establecimiento de analogías, uso de creencias, experiencias y conocimientos previos que permiten volver más significativa a la información nueva. Aquí también se necesita que el educando esté activamente involucrado para establecer nexos entre lo conocido y aquello que intenta aprender. Estas estrategias pueden incluir la vinculación de la información por aprender con cuestiones cotidianas, relacionar el contenido con lo aprendido en otras materias y vincular la temática actual con una pasada, entre otras.

Organizacionales para tareas básicas:

Estas estrategias apuntan a aquellos métodos que buscan traducir cierta información para que resulte más fácil de comprender. Un ejemplo sería agrupar una serie de animales a partir de categorías taxonómicas, para facilitar su comprensión. De esta forma, las estrategias organizacionales agrupan ciertos elementos desordenados en conjuntos y así establecer algún orden que facilite el estudio. Aquí también el alumno debe tener una actitud activa.

Organizacionales para tareas complejas:

Por medio de estas técnicas se logran realizar tareas complejas, para esto se recurre a la confección de esquemas conceptuales que establezcan relaciones de causa y efecto, la jerarquización de aquellos elementos que se utilizarán para redactar algún trabajo o realizar un esbozo de algún capítulo. Tanto el proceso como el producto de estas actividades aportan efectividad en el aprendizaje.



Afectivas:

Por medio de estas estrategias el alumno logra crear climas adecuados para el aprendizaje. Ellas ayudan a crear un contexto que efectivice el aprendizaje, a pesar de que no se vincula con este específicamente. Algunas estrategias de este tipo podrían ser ejercicios de relajación, búsqueda de un lugar tranquilo para estudiar, establecer horarios de estudios y prioridades. De esta manera, el alumno eliminará aquellas distracciones externas o internas y lograr así un aprendizaje más efectivo.

De monitoreo de compresión:

Este mecanismo incluye la determinación de metas de aprendizaje, medición de estas metas y, en caso de que así lo requiera, la modificación de aquellas estrategias utilizadas para el aprendizaje. Dentro de las actividades que debe desarrollar el alumno se incluyen el análisis sobre cuáles son los mejores momentos del día para estudiar, qué materias le cuestan más y por medio de qué procesos aprende mejor. A partir de un análisis de estas cuestiones el educando podrá organizar sus horarios de estudio, la asistencia y recursos que precisará para que el aprendizaje resulte eficiente.

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