Importancia de la lactancia materna

¿Qué es la lactancia materna?

La lactancia materna es la alimentación con leche materna que reciben los recién nacidos y bebés. Es bien sabido que la leche materna es el mejor alimento para ellos, sobre todo durante los primeros meses de vida.

La leche materna proporciona factores de inmunidad que protegen a los niños de corta de edad de infecciones respiratorias o gastrointestinales, por ejemplo, que podrían resultar graves. También contienen todos los nutrientes que los bebés necesitan para lograr un buen crecimiento en general y el adecuado desarrollo de  órganos vitales, como el cerebro, los pulmones o los intestinos, cuya total funcionalidad se adquiere durante el primer año de vida.

La leche materna, un alimento clave

La importancia de la lactancia materna  además tiene que ver también con que fundamental para establecer un vínculo fuerte y profundo  con el hijo. El acto de amamantar se consuma a través de un acercamiento muy grande, y el niño sin duda percibe el contacto con la piel de la mamá, esos brazos que lo rodean y esos minutos de entrega por parte de quien lo albergó en su cuerpo durante tantos meses le genera bienestar y seguridad. Y la sensación de seguridad es muy importante en términos psicológicos para el desarrollo de la confianza en uno mismo y en la autoestima. En términos de salud mental, la lactancia materna cumple un rol importantísimo; esto ha sido largamente probado por estudios psicológicos.

Es preciso insistir en el concepto de que casi todas las mujeres que dan a luz están en condiciones de dar el pecho, lo importante es disponer de buena información desde el embarazo, para ir preparando el cuerpo para que pueda desempeñar tan importante función. También es fundamental contar con el apoyo de la familia y que las condiciones laborales resguarden el sostenimiento de la lactancia.

En este sentido es de destacar el tema de la duración de las licencias laborales por maternidad, como así también la necesidad de contar con jardines maternales (a menudo llamados “guarderías”) próximos a los lugares de trabajo, para que las mamás puedan trasladarse a esos sitios y continuar amamantando a sus bebés, sin alterarles demasiado sus ritmos de trabajo.

A veces las  madres que amamantan creen que su leche “no es buena” o que “tienen poca leche”,  y piensan que por ese motivo el bebé no come bien y por lo tanto aumenta poco de peso, y recurren por su cuenta al biberón. Esto es un error muy común. Un control pediátrico regular estará atento a estas eventuales dificultades, y será el profesional, en última instancia, quien indicará un cambio en la alimentación del bebé, si lo considera necesario, pero nunca hay que hacer esto por cuenta propia.

Es normal que en las primeras horas después de haber dado a luz no hay producción de leche. Sin embargo en este momento la mujer produce lo que llamamos calostro, que es una sustancia amarillenta, en general secretada por la mama en poca cantidad. Se trata de un alimento muy importante para la salud del bebé, porque el calostro es rico en grasas, proteínas y anticuerpos. Estos últimos protegen al recién nacido de infecciones y activan su sistema inmunitario.

En verdad el aparato digestivo del bebé apenas está comenzando a funcionar, de manera que necesita muy pequeñas cantidades de alimento. El calostro tiene el doble de calorías que la leche materna que se secreta después, por lo que satisface las demandas energéticas con menos volumen.

Durante la lactancia la alimentación de la madre debe ser equilibrada. No es conveniente que, para ir perdiendo los kilos que quizá se hayan ganado “por demás” durante el embarazo, la flamante mamá se someta a una dieta baja en calorías, o que incluya un solo grupo de alimentos dejando de lado otros, pues eso podría afectar la cantidad de leche producida, además de su calidad. Si no se obtienen a través de la dieta los nutrientes suficientes, el organismo los obtendrá de las reservas corporales, lo que impacta negativamente en la salud materna.

También es muy importante beber abundante líquido, puesto que el amamantamiento supone una considerable pérdida de agua.

El valor social de la lactancia materna

La Organización Mundial de la Salud recomienda que se mantenga la lactancia materna como alimento exclusivo durante los primeros seis meses de vida, y que luego se introduzcan en la dieta del niño los alimentos apropiados según  la edad pero manteniendo el amamantamiento hasta los 2 años. Es importante destacar que los componentes de la leche materna que protegen a los niños de enfermedades no es posible incorporarlos a las leches artificiales o leches maternizadas. Por eso está claro que la lactancia materna es el mejor medio, además del más económico y seguro, para garantizar la salud de los niños. La lactancia materna previene la malnutrición y ciertamente ha salvado y salva la vida de muchos niños en el mundo.

En suma, la importancia de la lactancia materna tiene que ver con que otorga inmunidad pasiva al niño, contribuyendo a su salud a corto y mediano plazo. Además, fortalece el vínculo afectivo con el niño, lo que repercute en su personalidad y desarrollo. En términos de salud pública, favorecer la lactancia implica un ahorro de recursos para los servicios de salud, por la menor incidencia de enfermedades del lactante, que a su vez significa un  menor gasto  en hospitalización, en  medicamentos y en atención profesional.

Artículos Relacionados:

Cómo citar este texto

Enciclopedia de Clasificaciones. (2016). Importancia de la lactancia materna. Recuperado de: http://www.tiposde.org/salud/862-importancia-de-la-lactancia-materna/