Importancia de la salud

¿Qué es la salud?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la salud como “el estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solo la ausencia de molestias o enfermedades”. Esto significa que estar sano no es simplemente estar libre de afecciones, sino también mantener sana nuestra mente, sentirnos plenos, realizados, conformes con nuestros logros, por pequeños o grandes que sean.

Las emociones y los afectos inciden en nuestra salud mucho más de lo que suponemos. Desde la medicina oriental, la salud se entiende como el resultado del equilibrio entre el medio ambiente interno y el externo, y también como el equilibrio entre yin y el yang, de manera que la enfermedad aparece cuando se genera una desarmonía entre estas dos fuerzas.

El concepto de salud ha vivido numerosas modificaciones a lo largo de la historia. Aunque históricamente la preservación de la salud ha sido abordada más que nada de forma individual, o cuanto mucho familiar, hoy en día, la salud de las personas y más aún la de las comunidades en su conjunto constituye una de las principales preocupaciones de los gobiernos.

Vivimos en un mundo globalizado y los problemas de salud han trascendido las fronteras. Cuestiones como el control de las epidemias y las pandemias son prioridad. La lucha contra la enfermedad ha formado parte de la historia de la humanidad.

El análisis de los factores que influyen en la salud de los niños y los adultos adquiere enorme importancia dentro de las estrategias o políticas en materia de salud pública. El Día Mundial de la Salud, que se celebra cada 7 de abril, nos recuerda la importancia de este valor humano y social.

Al hablar de la salud es necesario reconocer que existen algunos factores objetivos y otros subjetivos en esta valoración, así como diferentes niveles o grados. Por esta razón las evaluaciones que realizan los servicios sanitarios a menudo detectan heterogeneidad, es decir, no es tan fácil dividir a la población en dos grupos perfectamente diferenciados, uno de personas sanas y otro de personas enfermas. Pues aparecen estados intermedios de salud relativa en los que las personas presentan algunos signos o síntomas (que pueden implicar algunas sensaciones dolorosas o ciertas disfunciones de baja intensidad) que no les impiden realizar sus actividades normales.

Estas personas suelen considerarse a sí mismas sanas. Este concepto de salud relativa se solapa en parte con el de salud plena. De hecho, el estado de salud o enfermedad de un ser humano suele considerarse el resultado de un proceso dinámico, y a menudo se habla de un proceso de salud-enfermedad.

Si la salud es la ausencia de enfermedad, es necesario tener en cuenta que todas las enfermedades implican el debilitamiento o deterioro del sistema natural de defensas, o bien de aquellos que regulan el medio interno. Casi siempre una enfermedad se asocia a procesos fisiológicos o mentales que se alteran, a veces resulta bastante difícil llegar al diagnóstico, esto es, establecer las causas de tales alteraciones.

Entender por qué se produce una enfermedad exige conseguir una descripción lo más acabada posible de sus síntomas y signos. Se incluyen entre estos las sensaciones dolorosas y hechos objetivos como la presencia de fiebre, inflamación, erupción, etc.

Los factores ambientales físicos y biológicos, como la contaminación atmosférica, del suelo o del agua, inciden en la salud. También los estilos de vida, es decir, los hábitos personales y de grupo en cuestiones de alimentación, de actividad física, de adicciones, de actividad sexual, etc.

Una responsabilidad compartida

Los determinantes de la salud incluyen una serie de factores, tanto personales como sociales, económicos y ambientales. Se los puede dividir dos grandes grupos: los de responsabilidad multisectorial, básicamente asociados a la cuestión socioeconómica,  y los de responsabilidad del sector de salud, que contemplan las medidas de vigilancia y la prevención de enfermedades, así como  la promoción y actuación directa en materia de hábitos saludables.

Es muy importante destacar que pese a los adelantos en el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades, la forma más adecuada y económica de propender a la salud es mediante las acciones de prevención.

Como responsables directos de la salud de los niños, los adultos deben estar atentos y procurar que los menores se alimenten bien, de forma equilibrada, incorporando proteínas, fibras, vitaminas, etc. También hay que enseñarles a mantener una buena higiene, sin olvidar la higiene bucal (cepillado dental después de cada comida), y hay que estimular la práctica de alguna actividad física (como nadar o andar en bicicleta), impidiendo que desarrollen hábitos sedentarios.

Otro aspecto muy relevante es el del descanso: dormir como mínimo ocho horas hace que el cuerpo descanse y recupere energías. Asimismo los niños (y también los adultos) necesitan respirar aire puro, estar en contacto con la naturaleza, por eso es necesario salir con ellos a lugares al aire libre, y permitirles que corran y jueguen.

Por último es fundamental visitar regularmente al pediatra, para que este prescriba las vacunas y evalúe el adecuado aumento de talla y peso, para verificar el adecuado crecimiento.

En suma, queda claro que la salud abarca diversos factores que intervienen en la calidad de vida de los individuos. Una persona sana es aquella que disfruta de una vida plena y feliz, en todos los órdenes de su vida. La salud se forja a partir de acciones y actitudes cotidianas que contribuyen a cuidar nuestra mente y nuestras emociones.

Controlar el estrés y cultivar el optimismo, además de mantener ciertos hábitos y recurrir al médico con regularidad, nos permitirán vivir de manera más saludable.

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Cómo citar este texto

Enciclopedia de Clasificaciones. (2016). Importancia de la salud. Recuperado de: http://www.tiposde.org/salud/907-importancia-de-la-salud/